21 de julio de 2013

NAGASAKI


No es correcto cambiarle el título a los libros. Quizá sí a las películas de idiomas complejos y poco conocidos, o a las hollywoodenses de nombre absurdo, pero no a los libros.
Recién leí "La Intrusa", de Eric Faye, obra escrita apenas en el 2008...si digo apenas es porque hablando cronológicamente, mi escritor preferido más joven es Albert Camus, quien falleció en 1960.




No es fácil decidir un título; no lo es un encabezado ideal para una nota de tiempo real, mucho menos debe serlo en una pintura, fotografía, un filme y ni qué decir un cuento o novela. El autor tiene sus motivos, él profundiza, siente e impacta mejor que nadie el principal significado que quiere darle a sus letras.

Este relato que internacionalizó a Faye es corto, simple. No debí invertir más de cuatro horas en repasarlo -divididas en sesiones de camión y breves lapsos de poco trabajo en la oficina, en apenas tres días-.
Seré honesto: por momentos me aburrió y me arrepentí de haber pagado 190 pesos (Demian $25, Los Miserables $110), me acusé de inepto por guiarme a través de recomendaciones absurdas y hasta me sentí un lector "wanna be" de bestsellers, como muchos hipsters de todas las edades que abundan en Avenida Chapultepec y juegan a ser intelectuales, o esas señoras adineradas menopáusicas subyugadas por las 50 Sombras de Gray, y que también abundan en Avenida Chapultepec.

Total, noté mucho la frase "...quiero decir que...", lo que me recordó a "El Coleccionista", leída apenas un par de meses, en la cual se repetía a cada rato.
Pero aquí Shimura Kobo, quien también es solitario y de nulos impulsos y deseos, parece tener respeto hacia los demás, sabe interpretar sus sentimientos y tragarse sus fracasos y locuras, sin esparcir veneno ni sintiéndose víctima de todo el mundo. De igual manera, pudiera decirse que está dividido en dos partes, en este caso el hospedador y la intrusa.

Y es que esta palabra, "Intrusa", es mucho más ideal para contar la historia de una mujer que ingresa sin permiso al domicilio de un cincuentón soltero, quien tarda más de un año en percatarse de este delito, que "Nagasaki", aquella palabra que parece incompleta, pues en todos lados suele escucharse antes de "Hiroshima y..."
Pudiera tener sentido el cambio. Un relato en el que como escenarios fungen la casa y oficina de un hombre maduro fracasado, sería muy poco para atribuirle el título de una ciudad cumbre en la historia universal bélica.

Sin embargo, como buena obra, es el final el que nos impacta y conmueve, por lo que la inversión económica dejó de preocuparme.
La semblanza de una mujer, también cincuentona, que ingresa sin permiso y a escondidas a la casa donde vivió por ocho años y que abandonó a los 16 luego de que sus padres murieran tras "el desprendimiento de tierras por una tempestad", un percance común que afecta a aquella ciudad del imperio del lejano oriente, donde cada uno de sus pueblos debe tener crónicas en relevancia a terremotos o catástrofes de esta clase.

Observar por la ventana el Monte Inasa y la bahía, asomarse un poco a la izquierda para divisar la iglesia de Oura, en la que ella fue bautizada; una señora sin intereses, que a los 20 años, llena de odio antiamericano, ingresa al Ejército Rojo Unificado para después ocultarse en otra identidad y disiparse en el anonimato.
"Es extraño: esos barrios católicos, arrasados por la bomba de un país cristiano...hay tan pocos cristianos en Japón", concluye la mujer de quien sólo se dice que es de apellido corriente, la intrusa, en su carta de agradecimiento que le escribe a Shimura, quien se comportó con mesura y consideración durante el juicio.

La soledad en los protagonistas, ambos adultos mayores, se desenvuelven durante la severa crisis económica mundial que se desató en 2008, quizá pudiera describirnos cómo son los personajes contemporáneos típicos de Nagasaki, o al menos cómo los percibe este autor francés encariñado con Japón: “-pero supongo que conoce las alturas de la ciudad tan bien como yo-, en medio de un paisaje de cementerios y templos anclados en el tiempo".
¿No es Nagasaki un panteón anclado en el tiempo? ¿Durante cuánto tiempo dejará de ser recordada como la ciudad japonesa en que se arrojó la segunda bomba nuclear (no recuerdo si fue “Little Boy” o “Fat Man”)?

¿No coincide la descripción de éstos personajes con aquel lamentable suceso? ¿Qué causa motiva a una sociedad a fabricar robots que cuidarán a los ancianos, quienes se multiplican década tras década y cada vez hay menos gente interesada en cuidarlos?
A Shimura le enfurece saber que ingresaron a su cocina y bebían de su yogurt, el ser víctima de allanamiento de morada y comprobarlo por medio de la tecnología, descubrir que por más de un año no dormía solo en casa y ver su realidad, sin esposa ni hijos, y una bochornosa rutina que ejercía día a día.

"Te ves arrojada a los márgenes de la sociedad, y ¡pobres de los solteros sin familia!... "Insulso, sin ningún atractivo especial. Un hombre decente. Cientos de personas, en todas las ciudades, tienen ese rostro intercambiable".
Son las frases que quizá mejor describen a cada uno de los personajes. No veo motivos en cambiar el título, que sin duda es mucho más llamativo y genera más interés en cuando a la decisión de adquirirlo.

 Existen lugares que al nombrarlos de inmediato los identificamos con personajes clásicos, como Chinameca, donde fue asesinado Emiliano Zapata; Santiango Tianguistenco, donde nació el histórico boxeador mexicano, Salvador Sánchez, o Aracataca, para muchos “Macondo”, sitio de donde es oriundo el nobel colombiano, Gabriel García Márquez.
Desconozco si Nagasaki cuenta con una personalidad ilustre como las mencionadas, pero sin duda puede describirse no nada más a base de la radioactividad atómica generada a causa del macabro bombardeo yanqui.

¿Por qué Nagasaki fue sustituido por La Intrusa? Quiero pensar que se debe a una decisión mercadológica, y no que el traductor, o director editorial, haya considerado insuficiente la trama desarrollada en la novela para titularla así de simple.

FRASES:

"Eran unos ojos vacíos y cansados, que posaron en mí inequívocamente".

"La idea de sentido fue inventada por la humanidad para poner un bálsamo a sus angustias".

"Bienaventurados los amnésicos, porque el pasado es dolor"




Gracias por leerme... ASR

10 de julio de 2013

Me sentí 10 años menor


El pasado domingo 7 de julio no correspondió a este 2013...no al menos para mí.
El aire frío y el cielo gris nublado matutino evocaban a la Perla Tapatía que conocí en mi infancia, durante el primer lustro de la década de los 90, cuando el sofocante sol rara vez se presentaba.

Tras mi acostumbrado recorrido ciclista dominical, en el que observé la nueva camiseta de las Chivas y pensé en comprarla, decidí cortar el abundante pasto que cubre a un pino plantado en la banqueta, justo en la entrada de mi casa, el cual acumulaba toda clase de basura.

Afuera estaban dos viejos conocidos, mi vecino y quien fuera su compañero -y quizá mejor amigo- en la secundaria, a quienes supero en edad dos años.
Mientras escuchaban no recuerdo qué canciones, me invitaron a jugar una cascarita. Para entonces ya calentaban tocando el balón y de repente, debajo de un carro, justo en una llanta trasera, vimos una rata.

La historia de cómo la perseguimos, matamos y sepultamos la omitiré y quizá la cuente después porque durante mi labor de jardinería sucedió algo más asqueroso.
Con las tijeras corté una bolsa escondida en el ya amarillo pasto, la cual contenía miados, muy probable de alguno de los tianguistas que se instalan los viernes en mi colonia y que estacionan sus carros afuera de mi casa.

 Y es que precisamente en ese día, desde más o menos cinco semanas, aparecen múltiples bolsas amarillas en mi pequeño jardín.
Este desagradable incidente me hizo recordar una breve etapa de mi niñez, cuando atrapaba renacuajos de los charcos, o cuando con alcohol quemaba las heces fecales.

Una vez lavadas las manos hasta con cloro y terminada la labor de limpieza del área verde, jugamos "centros".
Este acto consiste en elegir una casa o portón como portería, la cual es custodiada por uno de nosotros; uno más envía servicios emulando un tiro de esquina o tiro libre indirecto y el resto remata. Quien anote reemplaza al portero, quien a la vez suplirá a quien mandaba los centros y éste último se vuelve un rematador más.

Desde que regresé a Guadalajara, a mediados de junio del 2000, y hasta que terminé la preparatoria, seis años después, era costumbre jugar de este modo previo a las retas que realizábamos casi siempre entre nosotros mismos.
Sucedía por lo general en las tardes, después de las 6:00, y en fines de semana o vacaciones en horario indeterminado, que podrían ser las 8:00 am o en plena medianoche.

El aviso para salir era simple: un silbido y rara vez usábamos los timbres. No existían las redes sociales y hasta 2004 ninguno llegó a tener celular.

 
 
Tuvimos muchos problemas a causa de que golpeábamos puertas y personas, despertábamos bebés o maltratábamos vehículos o plantas, o simplemente porque a determinada gente amargada les incomodaba cómo convertíamos la cuadra en el mismísimo Estadio Jalisco.

Me convertí en adulto, decidí irme a Ocotlán y aunque mis piernas se "entiesaron", los días que regresaba a Guadalajara solía jugar en algunas ocasiones. Con el paso de los años algunos niños han emulado nuestro juego, aunque no he visto que alcancen nuestras hazañas.
Y este domingo fue desastroso, pero divertido. El tiempo nos ha mermado a todos, incluso a los más pequeños, y con nuevos amigos se repitieron las retas, en las que anoté la mitad de los goles y terminé tres veces más cansado de lo que era habitual en mi época dorada.

Al concluir les recordé que la Virgen de Zapopan recorría nuestro barrio y me pareció oportuno ir a observar cómo se encendía el castillo y jugar futbolitos. Acordamos ir a las 9, después de que cada quien se bañara.

Luego de comer y arreglarme, encendí mi laptop para jugar ajedrez y cuando no encontraba la forma de proteger a mi reina sonó el timbre. Así fue como me avisaron que estaban listos. No hubo mensajes telefónicos ni publicaciones en el muro del Facebook, como habitualmente sucede en estos tiempos.

No recuerdo cuántos ni quienes fuimos, pero ya no estaba el supuesto mejor amigo secundariano de mi vecino, y sí al menos dos compas -para mí desconocidos- de su hermano menor, además de dos buenas amistades que trato desde hace un año.
Solía ser común ir a San Onofre de noche con mis amigos a comprar nieve de garrafa, discos o películas VHS piratas y no recuerdo cuándo había sido la última vez. Quizá en 2007, o tal vez mucho antes, pero fue hermoso que se repitiera.

Pensé en comprar fritangas, una paleta o tal vez unos modernos tostilocos, que aparte de los tostitos (aplica la redundancia) contienen salchicha, pepino y creo que jícama, aunque consideré oportuno no hacerlo, no nada más para ahorrar o invertir ese dinero en algo productivo, como el nuevo jersey del Rebaño Sagrado, sino esta vez para evitar una posible náusea, de esas que últimamente seguido se me presentan luego de ingerir chatarra.
En el recorrido de la feria nos encontramos a varios amigos que frecuento. Mientras el castillo ardía recordé alegres momentos con quienes me acompañaban y me fue grato observar a una señora que bebía alcohol adentro del templo, justo en la bardita del barandal de la entrada lateral.

Jugamos futbolitos y esta vez ni siquiera intentamos hacer trampa, en específico, atrapar la pelota justo cuando entra en el pequeño cuadro de anotación y evitar que se vaya abajo del tablero, como sucedía en nuestras partidas anteriores e incluso nos emocionaba que el encargado nos sorprendiera.
Al regresar, fuimos a cenar hamburguesas y afuera de nuestra calle platicamos un rato, ya nada más mi vecino y su hermano menor.

Con las piernas adormecidas me despedí con toda la intención de no acostarme hasta que arreglara la ropa que llevaría al trabajo.
Por eso este domingo debió pertenecer al 2003, al 2000 o tal vez 1982, pero no 2013, debido a que me sentí, por lo menos, 10 años menor.





Regresé ya muy noche a mi casa. Alisté los pantalones, camisas y plancha. Además volví a prender la computadora para escuchar música y ver las novedades en Twitter, pero para ese entonces el reloj indicaba las 12:17 a.m., o sea, que ya era lunes, 8 de julio de 2013.

Gracias por leerme... ASR

30 de junio de 2013

Consolida su cinturón y exige pelea estelar

Para Gennady Golovkin no existen los rounds de estudio y el MGM Grand de Mashantucket, Connecticut, fue testigo de ello.

El cada vez más temido campeón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) destrozó en tres asaltos al británico Matthew Macklin (29-5), a quien desde el inicio del combate le mostró cuál sería su estrategia para retener por séptima ocasión el título: una ráfaga que incluía toda clase de golpes.


Cuando estaba por concluir el primer episodio, un recto derecho se estrelló en el mentón de Macklin, quien no besó la lona a causa de que su humanidad se apoyó en las cuerdas, y en cuanto sonó el aviso de los 10 segundos, el kazajo decidió guardar su ya encendido arsenal para el siguiente capítulo.

FOTO:MMANIA.COM

Tras dos asfixiantes rounds donde apenas pudo lanzar el jab y mantenerse a distancia mediante una buena preparación de piernas, Macklin dejó de esperar un descuido de su rival y supo que la única posibilidad de arrebatarle el cinturón era intercambiar golpes, acto en el que sólo pudo participar durante un minuto 22 segundos.

Fue un poderosísimo gancho de izquierda al hígado que Golovkin le aplicó al púgil europeo, quien ya no se levantó y así el réferi decretó el final del duelo en el que nunca tuvo alguna oportunidad de lucir esa clase y resistencia que mostró en marzo de 2012, cuando puso en aprietos a Sergio "Maravilla" Martínez, a quien mandó a la lona antes de que le detuvieran el combate, o en junio de 2011, cuando en Alemania muchos consideraron que le ganó al local Felix Sturm, que al final los jueces calificaron con una decisión dividida en su contra.

Con cortes en ambas y cejas y ojo izquierdo, inflamaciones en su rostro cubierto de sangre, el retador tardó un par de minutos en recuperar el aire y ponerse de pie, y ahora acumula un saldo negativo de una sola pelea ganada de sus últimas cuatro, cuando en septiembre de 2012 noqueó en el primer round al canadiense Joachim Alcine.



FOTO: YAHOO.COM


Mientras que el también conocido como "Triple G" o "GGG", de 31 años y quien fuera sparring del popular "Saúl" Canelo Álvarez, ahora posee un récord invicto de 27 peleas, de las cuales 24 han sido por la vía rápida, sumó su tercer nocaut del año en el mismo número de exhibiciones y exige una inmediata pelea estelar contra Peter Quillin o Julio César Chávez Jr.

De resultar vencedor, el próximo año buscará disputar su anhelada unificación ante el argentino "Maravilla" Martínez -quien estará en rehabilitación lo que resta del 2013- y consagrarse como el rey de los pesos medianos.

Gracias por leerme... ASR

28 de junio de 2013


IMAGEN:HBO.COM
 

Subió dos divisiones y obtuvo una victoria contundente contra un rival 10 años mayor que él para conseguir su tercer título en distintas categorías…y sin embargo, la noche del 22 de junio salió del Barclays Center de Brooklyn, NY, con más críticas que halagos.
Adrien “The Problem” Broner, de 23 años, quien para muchos será la próxima súper estrella del boxeo, no convenció ante Paul Malignaggi y aunque obtuvo el cinturón welter del CMB en una controversial división dividida, pese a su formidable potencia y resistencia mostró que aún está lejos de Floyd Mayweather Jr., a quien imita tanto arriba como abajo del ring.
Y es que justo cuando el “Money” empieza a moderar su fanfarronería,  su devoto número 1 muestra más arrogancia y marrullerías, al grado de hacerlo lucir como una persona sencilla.
Aunque pocos boxeadores a tan temprana edad han logrado adjudicarse la tripleta de títulos, de esta “hazaña” se recordará más la patada que Broner le propinó a “Paulie” en el tercer round, así como la gallardía de éste, además de diversos golpes bajos que el réferi se conformó con llamarle la atención y no castigarlo.
Malignaggi, quien sufrió su quinta derrota y esta última en su casa, estaba catalogado como uno de los campeones más frágiles (apenas 7 nocauts en 32 victorias) y su única victoria relevante fue en Ucrania, ante Vyacheslav Senchenko, en abril de 2012.
Aunque seis meses después el joven mexicano Pablo César Cano lo hizo ver mal en un polémico fallo dividido, pues en el penúltimo round la campana lo salvó de ser noqueado; además perdió sus principales combates ante Miguel Ángel Cotto, Amir Khan y Ricky Hatton.
El de Cincinnati, Ohio, mencionó que intentará conseguir su cuarto título en súper ligero, donde la lógica indica que buscará a campeones accesibles como el ruso Khabib Allakhverdiev , un recién derrotado Lamont Peterson o el pampero interino Diego Gabriel Chaves, y difícilmente se medirá ante el cañonero pampero Lucas Matthysse o Danny García.
Además sus manejadores evitan a toda costa una defensa obligatoria en welter ante el poderosísimo prospecto Keith Turman, retador obligatorio al título recién obtenido.
Lo preocupante para Broner es que su boca y sucio boxeo parecen pasar inadvertidos tanto para patrocinadores como para el público, que muy probablemente no quiera pagar un PPV por  verlo perder, pues carece de la imagen y habilidad lucrativa del “Money”, quien desde que salió de la cárcel luce más sereno, al menos en las conferencias de prensa a la hora de dirigirse y encarar a sus rivales.
No está de más recordar que en 2011 cuando enfrentó a Daniel Ponce de León, a 10 rounds, muchos expertos vieron perder a “The Problem”, a quien los tres jueces favorecieron en aquella ocasión; en este último combate donde tampoco logró ganar por la vía rápida, un colegiado tuvo a su favor al ítalo-americano 113-115.
Broner aún está lejos del top 10 de los libra por libra y deberá perfeccionar su ya bien trabajada técnica depurada y a la vez  mesurar su lengua, pues todo apunta a que los zapatos de Mayweather le quedan grandes y en este momento, el ser una copia pirata es el principal problema en su corta y controvertida carrera.

Gracias por leerme... ASR

24 de junio de 2013

Me habría gustado conocer a John Kenneth Turner


El gran cronista de Torreón, Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón”, en su columna Mirador suele empezar sus relatos con la frase “Me habría gustado conocer a…” y menciona a actrices, poetas, hombres galantes, entre otros personajes.
Pues bien, a mí me habría gustado conocer a John Kenneth Turner, periodista estadounidense que se interesó por las injusticias que acontecieron en México durante el ocaso del Porfiriato y de cierta manera predijo la llamada Revolución.

De ideas socialistas que en esa época florecían principalmente en el oriente de Europa, recorrió nuestro país desde Chihuahua hasta la península de Yucatán para conocer las condiciones en que laboraban los indígenas, obreros y siervos.
Testigo de barbaridades como la esclavitud en las haciendas del sureste, secuestro a integrantes de clubes liberales, censura a los pocos periódicos que divulgaban las atrocidades del dictador oaxaqueño, Turner narró sus viajes que realizó a México luego de conocer a Lázaro Gutiérrez de Lara y Ricardo Flores Magón, quienes estaban en la cárcel a causa de revelarse continuamente.

En sus letras, los habitantes norteamericanos (autoridades y empresarios ya las conocían) y europeos se familiarizaron con palabras como “ley fuga”, “tiendas de raya”, “mátalos en caliente” y “servicio forzado por deudas”, indispensables para describir el real panorama mexicano, muy distante de las fantasías que solían pregonar los múltiples aduladores de Porfirio Díaz.
Asimismo, criticó y corroboró la intervención y complicidad de William Taft (Presidente de EU de 1909 a 1913) en múltiples crímenes de su homólogo azteca, ganándose a su vez la antipatía del Gobierno estadounidense, que predicaba ejercer la libertad de prensa.

Interesante sería compartir e intercambiar ideas con Turner, quien decía “simpatizar con lo que representa Emiliano Zapata, mas no con lo que es él en sí; al General Francisco Villa lo calificó como un hombre sin escrúpulos y un dictador en potencia, al describirlo en dos palabras: robo y terror” . (1)
Le presumiría que estudié periodismo, aunque no he podido establecerme como reportero en algún medio, y que de niño viví en Mérida, ciudad a la que aún se le sigue llamando “la blanca”, que sigue teniendo gente de cara y voz graciosa y un suelo exageradamente duro, en el cual es imposible cavar un agujero mayor a los 20 centímetros sin la ayuda de herramienta adecuada.

 ¿Le habrán gustado los corridos revolucionarios? ¿Qué pensaría de que en el amanecer del Siglo 21, México es el principal país exportador de drogas, y su nación, EU, quien más las consume?
De haber sido periodista en esta época, ¿en cuál periódico le habría gustado escribir? ¿o preferiría ser reportero de TV o radiolocutor, o peor aún, bloggero o tuitstar?

Me habría gustado compartirle que “el llorón de Icamole”, como llamaban a Díaz sus enemigos(2), mitificó una fecha, el 5 de Mayo, que con lo siglos ha perdido costumbre en México pese a que se nos recuerde en los billetes de 500 pesos, pues él era allegado a Ignacio Zaragoza y enaltecer al general oriundo de Texas era también engrandecer su nombre.

De ahí que Don Porfirio año tras año visitara su tumba y bendijera a la Batalla de Puebla, cuya autenticidad sigue siendo cuestionada en este nuevo milenio.
Según datos, Turner fue editor de deportes en sus primeros cargos periodísticos. Le hablaría del boxeo, por ejemplo, de Daniel Ponce de León, un púgil de sangre tarahumara, muy similar a los yaquis, a quienes se refería de manera admirable por su valentía. Seguro que la bravura que él veía en los mexicanos la corrobaría en los más de 130 campeones que hemos tenido en la disciplina de los guantes.

También compararía las prácticas de tortura, de desmembrar y decapitar que utilizaban los federales y Pancho Villa, con las que actualmente aplican los Zetas y demás organizaciones criminales a sus enemigos, cuyo principal fin es atemorizar a la sociedad civil, tal cual pasaba hace 100 años.
Se dice que murió angustiado, decepcionado con el acontecer revolucionario que se desató del Río Bravo hacia el sur entre 1911 y 1919, principalmente, que fue muy distante a lo que él imaginó y apoyó con grandes esperanzas. Incluso en sus últimos relatos se ocupó de Karl Marx.

Pienso que más rabia le daría saber que el partido político revolucionario, surgido al concluir las cruentas y traidoras batallas, rigió y duplicó el mandato de Díaz; y peor aún, que recién regresó tras un asfixiante e inútil respiro de 12 años.

Me habría gustado conocer a John K. Turner, a quien el pueblo mexicano poco o nada le ha agradecido lo mucho que hizo en los suelos maya, azteca y yaqui; el simple reportero que aportó y se ocupó más de los asuntos de nuestra nación que ilustres como Justo Sierra, Jesús Urueta, Luis Urbina, entre otros muchos de menor peso que adornar nuestros parques con sus bustos y dan nombre a avenidas y escuelas.


 FOTO: ARCHIVO GOOGLE

Algunos datos (3):

Nació en Portland, Oregon, el 5 de abril de 1879; sobre su muerte, existen referencias que indican que fue en julio de 1947, otras en agosto 1948.
Escribió en el Stockton Saturday Night, Fresno Daily Democrat, Portland Journay, Los Angeles Herald, entre otros.
Sus primeras investigaciones del México Bárbaro se publicaron en el Angeles Express, después en el Apple To Reason y el American Maganize.
El libro que reúne todos los artículos fue publicado por primera vez a finales de 1910 por la casa Cassell and Company, de Inglaterra, y en febrero de 1911 por el editoria C. H. Kerr, de Chicago, y fue hasta 1955 cuando se tradujeron a nuestro idioma.

Referencias:

1.- Novedad Editoral, John Kenneth Turner, el periodista incómodo, de Jesús Ramírez Cuevas publicada el 4 de diciembre de 2005 en el periódico La Jornada, donde se cita a la obra (John Kenneth Turner. Periodista de México. Eugenia Meyer. Editorial ERA, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. México, 2005).

2. - México Bárbaro, John Kenneth Turner, pág 268. Editorial EMU, 2013.

3. - http://paulkarlmoeller.wordpress.com/article/biografia-de-john-kenneth-turner-3pj5r6n3uurvd-7/


Gracias por leerme... ASR

2 de junio de 2013

Se avecina la pelea de la década

 IMAGEN:ESPN
 
La pelea más esperada de la década está firmada. Saúl Álvarez y Floyd Mayweather Jr. se medirán el 14 de septiembre, sin definir cuáles cinturones estarán en disputa, pues ambos son campeones súper welter unificados del CMB.
Pareciera una decisión precipitada al considerar que apenas será la segunda de seis contiendas que el “Money” firmó con Showtime y que Álvarez tiene 22 años, y a la vez tardía, pues éste último es campeón desde marzo de 2011.

La sorprendente noticia la publicó el considerado mejor libra por libra desde su regreso en 2009 en su página oficial de Twitter, donde se jactó de ofrecerle al público lo que pide, pelear con “Canelo”, el boxeador mexicano más taquillero y polémico, a quien ciertos medios lo consideraron como una de las máximas figuras del boxeo antes de ser campeón y contra con experiencia.
Lo cierto es que muchos aficionados –así promotores y periodistas de quinta que hoy lo envidian- ya veían al carismático pelirrojo con las condiciones suficientes para trascender y consagrarse como ídolo, mismas que se fueron mermando al tiempo que se convirtió en una estrella del Canal de las Estrellas y lucía ante rivales fáciles, de peso menor o muy veteranos, aspectos que disgustan a los fieles y constantes fanáticos del boxeo nacional.

Pactado a 152 libras, este evento tiene amplias posibilidades de superar el récord de PPV que se registró en 2007, cuando el propio Mayweather Jr. derrotó en una apretada decisión dividida a Oscar De la Hoya, quien ahora funge como representante del tapatío.


Bajar dos libras en apariencia no es gran problema, pero esta petición sin duda es parte de la estrategia de combate del controvertido estadounidense, quien en un principio pedía que se combatiera en el límite del peso wélter, 147, para aprovechar la cuestionada preparación cardiovascular del pupilo del “Chepo” Reynoso.

Será en el festejo patrio, donde quien suele figurar es "Money" en lugar de púgiles mexicanos, cuando se lleve a cabo, si no surgen problemas de porcentajes de PPV, requisitos de antidoping o la demanda que enfrenta Álvarez en Miami.

 “Canelo” demostró en abril no achicarse ante escenarios y rivales de primer nivel al derrotar a Austin Trout en el Aladome, Texas, aunque jamás ha enfrentado a un experimentado y con cualidades superlativas como Floyd. Las apuestas están 2.6 a 1 a favor del afroamericano, y Canelo tendrá poco que perder y toda una gloria por consagrar.

Gracias por leerme... ASR

1 de junio de 2013

El Coleccionista, de John Fowles


Escribiré sobre un libro que leí la semana anterior y me dejó impactado, con muchas ideas y que de cierto modo aprecio mi libertad desde que lo leí...y mi bosquejo de hoy inicia así...

Están juntos, en la oscuridad, aislados de la gran ciudad. Maniatada, con la boca y los ojos vendados, ella extraña la luz del sol, contemplar a las personas y cumplir sus metas, mientras que él se limita a mirarla.

El coleccionista es un joven trastornado que caza mariposas, obsesionado de una bella estudiante de arte, a quien espía. Luego de juntar una importante cantidad de dinero a base de apuestas, decide secuestrarla.

Entonces Miranda se convierte en un simple lepidóptero más de su colección, encarcelada en un sótano sólo para ser contemplada, exhibida ante la mirada de un sujeto con problemas mentales, un desquiciado envidioso, que actúa como un niño que adquiere un juguete con el fin de ocasionar la envidia de los demás, pese a tener un contacto nulo con la sociedad.
En esta obra de suspenso, dividida en cuatro partes y donde los hechos se narran bajo la perspectiva del custodio y el cautivo, conocemos el interior de un psicótico, su actitud defensiva en la que justifica sus crímenes sintiéndose siempre ofendido, sus deseos indefinidos, una persona incapaz de descifrar y superar sus problemas, y en contraparte los sueños, ideologías, actitudes confusas de una joven mujer ansiosa por plasmar su talento.

Desesperada por recuperar su libertad, Miranda intenta relacionarse con Frederick (así se llama el loco) al grado de actuar como si conviviera con G.P., un pintor frustrado de quien acepta estar enamorada ante el agonizante panorama que vive.

Pero hablar con Frederick y hacerlo con los muros que la encierran es lo mismo; criado por sus tíos maternos (su padre murió cuando él tenía 2 años mientras que su madre huyó al instante), en su infancia no hay antecedentes de amistad y detesta con quienes convive.
IMAGEN: Portada de la obra traducida por Sexto Piso

Él no entiende, el arte no produce efectos en su ser y comprender los sentimientos humanos no está en su ADN; cree que todos son insectos dignos de ser exhibidos. Sólo recuerda con aprecio a su tío Dick, quien lo llevaba a pescar cuando era niño.

Luego de destruir a su víctima, tiene leves nociones de remordimiento que su ya mencionada actitud autodefensiva bloquea. Sin embargo, piensa que su compilación de “mariposas” aún puede aumentar y no modifica su comportamiento.

En la historia, desarrollada en los alrededores de Londres y escrita en 1963, se dibuja la perspectiva artística, psicológica y social de la población inglesa de los 60, la cual aún padecía los efectos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. También sobresale la repulsión hacia las clases económicas altas de ambos protagonistas.

El macabro final nos deja con un amargo sabor de boca, donde todo parece indicar que el verdadero terror, las hazañas del despiadado psicópata, apenas comenzarán.

FRASES:
"Esas sencillas dos palabras, dichas y sentidas: 'te quiero', palabras desesperanzadas, las dijo como si dijera 'tengo cáncer'"

"La belleza puede llegar a confundir a las personas, uno deja de saber qué es lo que quiere hacer, qué es lo que se debería hacer" J. Fowles

"A menudo lo que traiciona a las personas, más que lo que dicen, es su manera de decirlo", John Fowles - El Coleccionista

"Sé que está pasado de moda decir que amas a una mujer, y no había sido mi intención decírselo de esa forma" John Fowles - El Coleccionista

 


Gracias por leerme... ASR

3 de noviembre de 2010

¿A DÓNDE VAN?

“Si es posible, se debe hacer reír hasta a los muertos”
Leonardo Da Vinci




IMAGEN: Búsqueda Google

No cantaré “te lo ruego hay que morirnos juntos”, ni quiero cuestionar las diversas creencias religiosas que a lo largo de los años han generado movimientos bélicos, como en su momento lo fueron las cruzadas, o el eterno conflicto en la franja de Gaza.
Ayer se les rindió tributo a nuestros difuntos, aquellos seres que se extrañan, quienes dejaron huella en la existencia de propios y extraños. Es común ver en altares, repletos de fotos de aquel amado que ya no está. Alimentos que fueron de su agrado, pan de muertos y hasta objetos personales como camisetas, gorras, relojes o zapatos complementan la ofrenda. También se celebran bailes y rituales en su honor
“Descanse en paz”, es la frase que acompaña a los fallecidos, cuando se hace referencia a ellos, o al menos así sucede en nuestra sociedad católica, donde la mayoría de sus habitantes se deben a Jesucristo.
Sin embargo, ¿es el descanso lo que sigue después del planeta tierra? Desde pequeño, he creído que aún nos faltan muchos escalones por avanzar para tener acceso al padre creador, a quien se sienta a su derecha, Pedro, San Judas Tadeo y compañía.
Los mormones aseguran que ellos están preparados para el siguiente evento, que de acuerdo a José Smith, es algo similar al apocalipsis, mientras que los hindúes estudian el efecto de nuestras vidas pasadas, y las que siguen. No sé quien tenga la razón y me es difícil elegir; todo es cuestión de fe. Mil ideas surgen sobre nuestro juicio, desconozco si dios es misericordioso o estricto.
Sólo espero que en verdad, aprendamos de quienes se han despedido de este mundo; ejercer sus enseñanzas o consejos y no practicar los malos ejemplos. Reconocer que somos insignificantes ante el Universo.


Gracias por leerme...ASR

27 de septiembre de 2010

Que bueno que no a todos nos gustaría ser un soldado

“La manera más rápida de terminar una guerra, es perderla”.
George Orwell

Foto: Niño en desfile de los Hamás (la-voz-liberal-melvin.blogspot.com)

Y sigo aturdido por el boom del bicentenario; el coloso, la canción de Aleks Syntek y más motivos que ni caso tiene recordar son la causa principal. Es cierto que prometí escribir situaciones alegres, el lado positivo de cada hecho, pero en mi mente sigue el nacionalismo erróneo, adoptado desde temprana edad por la mayoría de nosotros.
No recordaré por milésima vez nuestra situación actual, que según Hilary Clinton, es similar a la Colombia de hace 20 años. En esta ocasión trataré un tema bélico de impacto mundial, ya que todos los países, bloques, culturas, tribus, reinos e imperios que han existido conocen la palabra “Guerra”. Tampoco me extenderé en explicar qué es o porqué surge, pero sí en uno de los tantos métodos en que los dirigentes motivan a sus respectivos pueblos a despreciar a sus “enemigos”.
“Intentamos entender cómo la gente aprende a odiar tanto, cómo para estar dispuesta a morir a costa de matar”, menciona la periodista británica Saira Shah, en “Muerte en Gaza”, documental enfocado en la función que tienen los niños en el movimiento armado entre palestinos e israelíes.
En las primarias, los niños aprenden un himno, el cual cantan cada lunes a lo largo de 9 años. También se les inculca a honrar una bandera y un escudo que no debe ser usado en camisetas, espejos, ropa, o guitarras. Se aprenden los nombres de los héroes, fechas y lugares de batallas, que son parte de nuestra cultura. No está por demás recordar que los cantos nacionales de la mayoría de los países invitan a sus compatriotas a recordar, aclamar y realizar una guerra.
Pero es el aborrecimiento al gringo, nazi, comunista o palestino lo que en realidad preocupa. Escuchar desde pequeños cómo los demás menosprecian al chilango, celebran la maldición del judío e idiotizan a las religiones de medio oriente por su vestimenta y acciones, en lugar hablarnos sobre Benjamín Franklin, Konrad Adenauer, Lenin o Buda, generan que desde nuestra niñez ubiquemos quien debe ser “Masiosare”.

Es indescriptible buscar en Google imágenes de Palestina, Vietnam, Ciudad Juárez o Sinaloa, y ver que la mayoría de las fotos se relacionan con hechos sangrientos; saber que existen estas regiones porque de ahí son Hamás o el Cartel del Pacífico.
Afortunadamente, después crecer y vivir en la realidad, muchos aprendieron que existen vías ajenas a las balas, misiles y bombas para exigir al invasor, y no enemigo, que por favor se regrese a su sitio de origen. También es alentador saber que existen niños que quieren jugar, estudiar y convivir con sus familias en lugar de defender ideales confusos, llenos de contradicciones y excepciones.
Tirar el arma no es traicionar a tu país; venderle tu dignidad a un gobierno corrupto no es nacionalismo, menos un acto heroico. En muchos municipios, los habitantes protegen al narcotraficante que pavimentó y alumbró calles, levantó templos y escuelas y hasta le consiguió trabajo a muchos desempleados. Mientras que los policías detienen a jóvenes inocentes, los soldados asesinan a indígenas y los tránsitos inventan infracciones para recibir una “mordida”.
Quienes pertenecen a la milicia dejan de ser humanos desde el momento en que se desenvuelven por medio de órdenes, actúan a través de códigos y al igual que sus ametralladoras y tanques, son una máquina más. Muchos militares, antes de atacar al enemigo, reprimieron a su propio pueblo, que solamente exigía justicia e igualdad, mejores condiciones de empleo, educación y trato.
Por lo general, los soldados son personas incultas, flojas, que debido a su poca o nula capacidad intelectual, se vieron obligados a unirse al ejército y ven en su revólver, el respeto que siempre quisieron tener y creen merecerlo. Su presencia genera hambrunas, pestes y genocidios.
Es un orgullo total contradecir a nuestro glorioso Himno Nacional Mexicano y decirle a Francisco González Bocanegra, lo equivocado que estaba al pensar que a nuestro país, “un soldado en cada hijo te dio”.

Gracias por leerme...ASR

10 de septiembre de 2010

En un Camión



No es tan malo recorrer la ciudad en el servicio urbano; no cuando está vacío y puedes observar cómo se desenvuelven los habitantes de tu localidad, cómo se refleja el entorno que vivimos en la actitud de cada individuo antes de llegar a su destino.
Generalmente son personas de la clase media o baja quienes utilizan este transporte, donde la mayoría son obreros y estudiantes. También es común observar chiquillos en compañía de sus padres, principalmente los fines de semana.


IMAGEN: DEVIANART.COM

Decenas de niños y jóvenes reciben un mal gesto cuando en lugar de monedas, entregan al conductor un boleto color rosa o café, que en muchas ocasiones, principalmente a los alumnos de preparatorias, le es regresado, pues su credencial escolar no tiene vigencia.
Es común en quienes cursan la prepa, cuando abordan el autobús en grupo de cuatro o más integrantes, traten de llamar la atención a través de cantos y albures, al grado de generar un alboroto y poner de mal humor al chofer y a algunos de los pasajeros; a otros simplemente les da risa. También se ven parejas besándose, mientras sus compañeros observan ya sea con admiración, asombro o celos.
Los camioneros y vendedores se han adaptado y ni la barra registradora que se instalaron en las esquinas de las escaleras para subir de algunos vehículos, ni los simples letreros de “No vendedores ni cantantes” lograron acabar con quienes ven en los camiones, una vía de generar dinero, utilizado principalmente para subsistir o mantener estudios, pero también hay quienes intentan cantar para satisfacer sus vicios.
Ya no se entonan las canciones populares y tampoco solamente se toca la guitarra; incluso hay quienes cantan en inglés, se ven yembes y flautas para canciones de reggae, pequeños teclados y güiros para géneros latinos y hasta bombos de batucada he visto en muchas ocasiones.
Es menester resaltar que la mayoría de los cantores son jóvenes, y aquel “viejito” que pedía un peso luego de cantar algún corrido, se ha vuelto cada vez más escaso. También se debe recalcar que pocos son dignos de ser nombrados músicos y ha muchos se les entiende que la desesperación los obliga a cometer semejante ridículo.
Los nuevos comerciantes cambiaron las paletas y chicles por pulseras, pomadas, ungüentos CDS, plumas con lámparas, entre otros productos aparentemente útiles y accesibles para los pasajeros y a su vez, payasos, mimos y cómicos frecuentan realizar sus mini espectáculos, ante quienes abordan un camión.

IMAGEN: DEVIANART.COM

Personajes como “El Pelirrojo de la Muerte”, aquel chofer que jugaba carreras con los demás camioneros durante su breve recorrido Cuci – Central Camionera de Ocotlán; estos vehículos ocotlenses, que aparte de oxidados, despintados, sucios y rayados, son altamente contaminantes.
Emos indígenas, borrachos golpeados y sangrados, futbolistas frustrados, mujeres que cambiaron el pañal a su bebé, entre otras celebridades, he tenido el placer de observar dentro de un camión.
Podría criticar a quienes ingresan sus cajas de jitomate, bolsas grandes con elotes u otros alimentos, pero haber estorbado con mi maleta llena de ropa y cuadernos, ya sea en las rutas 80A, 80B o 611, me impide hacerlo.
Pero no es tan agradable cuando apenas y puedo entrar, que hay 60 o 70 personas dentro del camión y apenas se puede avanzar. Aventones, empujones, reclamos o bien, personas que mientras comen, arrojan su basura por la ventana o transeúntes que ingieren sus “latones”, me son bastante desagradables.
Recuerdo que alguna vez un autobús olía a marihuana, también vi a un cholo adulto que acosó a una niña de secundaria, quien se asustó e inmediatamente se bajó; acciones similares son demasiadas e incluso, existen rutas que cuentan con unidades exclusivas para mujeres y niños menores de 10 años.
Y me acostumbré a andar en camión. Las pesadillas que me invaden desde los 15 años, en las cuales he atropellado decenas de personas, mi apatía hacia los motores y lo estúpido que me parece el exceso de velocidad tienen como resultado que cada vez que voy al centro, estadio o cualquier sitio en el que tenga que caminar más de 30 cuadras, deba juntar seis pesitos y tomar un midibús.
Casi siempre me enojo cuando se me olvidan mis manos libres y no puedo escuchar música, pues es raro el conductor que no escucha banda o cumbias, o bien, se dedica solamente a realizar su trabajo, que es manejar.


Gracias por leerme...ASR