(Publicado el 30 de mayo de 2011 en Facebook)
En alguna ocasión de mi niñez me gustaron los aviones. Mi padre, quien los arreglaba en la Fuerza Aérea, cierto día me explicó cómo funcionaban. La diferencia entre comercial y militar; motor y turbina, y otros aspectos a los que jamás presté atención.
A mí tan sólo se me hacían bonitos. Soñaba con pilotear uno, de preferencia, el F-117 Nighthawk, popularmente conocido como “avión fantasma”. No sabía que decenas de ellos destruyeron Kosovo, simplemente quedé maravillado porque se camuflaba con las nubes.
Cuando imaginaba que lo conducía, no explotaba ciudades ni le disparaba misiles a los rivales. Me limitaba a volar, a la máxima velocidad posible, pues en el cielo no encuentras calles, baches, peatones, semáforos ni oficiales de tránsito. Lo que sí debo reconocer es que ya había vanidad y menosprecio.
En más de una ocasión supuse que competía con vecinos que no me agradaban. Ellos conducían F-5 o Hércules, aeronaves muy comunes en los hangares de la B.A.M.* Número 8, y yo los apantallaba con uno de los “caza” más cotizados de la Armada Estadounidense. Repito, sólo anhelaba competir en velocidad, jamás hubo fuego.
Uno de mis amigos hacía aviones de papel, algunos, tan espectaculares que se necesitaban dos o más hojas en su elaboración. Aunque eso sí, ninguno de ellos lograba elevarse, sólo los comunes, que bastan seis dobleces para culminarlos.
Crecí lento, y de la misma manera el gusto disminuyó. Entrar a la cabina y observar múltiples botones de distintos tamaños y colores, así como brújulas y velocímetros, me convencieron de que era más divertido pedalear mi bicicleta.
Después, supe de las numerosas guerras y aunque en todas las películas bélicas los norteamericanos salvaban al mundo, la palabra “gringo” empezaba a asquearme. Luego, apareció Dragon Ball Z, dónde Gokú y compañía se elevaban al cielo sin necesidad de vehículo. Fue ahí cuando creo dejé de pensar en objetos voladores.
En una navidad, la de 1997, mi papá compró un paquete con ocho avioncitos estadounidenses de la Segunda Guerra Mundial, recuerdo al American P-51 Mustang,conocido como "Angel on our Shoulders (ángeles sobre nuestros hombros)", al P-38 Lightning, P-38 Thunderbolt, Bell P-29 y al F-6F Hellcat.
Me dijeron que la guerra se la ganaron a Alemania, pero mi vocabulario no contenía las palabras Hitler, Nazi, Holocausto, Judío; es más, geográficamente, apenas tenía la noción de que Europa se ubicaba cruzando el Océano Atlántico, pues en la escuela, los mapas que coloreaba eran de la división política de México o Yucatán.
En el instructivo cada aeroplano traía una descripción: modelo, año de fabricación, lugar en el que peleó, ciudades que liberó, pilotos célebres que lo manejaron…detalles que asustaban, que obligaban a creer que los aviones pertenecían al mal.
Sabía que al norte estaba EUA, pero en los mapas no venía completo. En un día ordinario, donde nada se festejaba, me regalaron un mapamundi, el cual aún conservo. Me sorprendí al apreciar la longitud real de los yankees. Yo tenía idea de que Inglaterra, Alemania y Francia, siendo potencias, debían contar con gran extensión territorial.
Me decepcioné cuando vi que todos eran mucho más pequeños que mi país. Y más al saber que la Gran Bretaña era una isla. Pero lo triste fue al enterarme que prácticamente todo el continente africano, India, Australia y muchas naciones más, en su momento fueron sometidas por aquellas potencias que de niño idolatré, sin saber siquiera un gramo de su historia y ubicación.
En fin, a causa de los aviones empecé a nutrirme de historia, de guerras, de divisiones y alianzas hipócritas. Al ver la proximidad entre Alemania e Inglaterra, la velocidad de los cohetes nazis V1 y V2 dejó de impresionarme, pues según un documental de Discovery Channel, eran lanzados de Berlín hacia Londres, y el recorrido duraba dos horas.
Después mi crecimiento ya no fue lento. Ya conocía lo elemental de la composición geográfica del globo terráqueo. Ocupaba pensar en qué me dedicaría en el futuro inmediato. Pasaron muchos oficios, entre ellos el ser piloto; comercial, obviamente.
Pero las escuelas de aviación son muy costosas. La otra opción era alistarme en la Fuerza Armada y seguir los errores de mi progenitor. Pensé en otras funciones, igual o más drásticas y decepcionantes, que ni caso tiene mencionarlas, pues me hacen pensar que no hubiese estado tan mal ser un piloto fantasma.
*B.A.M. No. 8: Base Aérea Militar No. 8, ubicada en Mérida, Yucatán.
F-117 Nighthawkhttp://www.airforce-technology.com/projects/f117/images/nhawk11.jpg
Gracias por leerme... ASR
30 de julio de 2013
28 de julio de 2013
Día Falso
(Texto publicado en el Facebook el domingo 26 de junio de 2011)
Fue un día falso. Amaneció caluroso, sin viento y el sol iluminaba todos los rincones de la calle. Al mediodía brisó un poco y una hora después, parecía que el cielo se rompía en mil pedazos.
En verdad hace un rato que no había pensado en ella, pese a que la lluvia suele traerme recuerdos a su lado. Hoy visité a unos amigos, salí como de costumbre, un poco tarde, pero esta vez llegué a tiempo a mi destino. La cita duró mucho menos de lo esperado, decidimos organizar con calma la siguiente reunión.
Al regresar, me sorprendió verla, sentada en el escueto machuelo de mi casa, más arreglada de lo común. La noté delgada, pareciera que ya desquita la mensualidad del gimnasio. Me miró igual que un perro hace a su dueño, reclamándole un hueso, un abrazo, o un regaño injustificado.
Se paró frente a mí. Con sus tacones, casi iguala mi estatura, por lo que no tuvo problemas en mirarme fijamente. No habló, y de repente, lágrimas falsas descendieron por sus mejillas. Tan falsas, que al deslizarse, no se encharcaron en el maquillaje, y tampoco entonaron con su oxidado respirar.
Enseguida me regaló una sonrisa, debió ensayarla dos o tres veces, en la misma cantidad de segundos, igual o más hipócrita que su lloriqueo. Me abrazó, se abalanzó en mis hombros; los dedos de su mano derecha casi incendiaron mi cuello y con sus ojos cerrados, trató de que chocaran nuestros labios.
Dying, by Hakubaikou (Deviantart.com)
No habló y dejó de sonreír. Se percató que no caí en su trampa y entonces, volvió a ser la misma de siempre. Su mano izquierda, ahora fría, lentamente soltó mi diestra; previamente no sentí el momento en que se unieron. Se acarició las mejillas, sin utilizar su espejo, conocedora de que su llanto fue seco.
Pero el más falso fui yo, al fingir apatía. Me dirigí a la puerta, saqué del bolsillo las llaves y las dejé colgando en la cerradura, cuando lo que más deseaba era platicar con ella, o al menos, contar con su presencia. Quise demostrarle que pude olvidarla, pues no respondí a su afecto, pese haberla tomado de la mano.
Callé, pero sin duda aún la extraño, aún recuerdo que muchos días amanecían pensados en ella. Se fue, hacia no sé dónde, quise voltear, seguirle con la mirada y observar sus piernas y lo hermoso que luce su cabello largo. Pero me encerré en mi mundo carente de identidad, lleno de mandamientos y prohibiciones que ni yo comprendo.
Gracias por leerme... ASR
Fue un día falso. Amaneció caluroso, sin viento y el sol iluminaba todos los rincones de la calle. Al mediodía brisó un poco y una hora después, parecía que el cielo se rompía en mil pedazos.
En verdad hace un rato que no había pensado en ella, pese a que la lluvia suele traerme recuerdos a su lado. Hoy visité a unos amigos, salí como de costumbre, un poco tarde, pero esta vez llegué a tiempo a mi destino. La cita duró mucho menos de lo esperado, decidimos organizar con calma la siguiente reunión.
Al regresar, me sorprendió verla, sentada en el escueto machuelo de mi casa, más arreglada de lo común. La noté delgada, pareciera que ya desquita la mensualidad del gimnasio. Me miró igual que un perro hace a su dueño, reclamándole un hueso, un abrazo, o un regaño injustificado.
Se paró frente a mí. Con sus tacones, casi iguala mi estatura, por lo que no tuvo problemas en mirarme fijamente. No habló, y de repente, lágrimas falsas descendieron por sus mejillas. Tan falsas, que al deslizarse, no se encharcaron en el maquillaje, y tampoco entonaron con su oxidado respirar.
Enseguida me regaló una sonrisa, debió ensayarla dos o tres veces, en la misma cantidad de segundos, igual o más hipócrita que su lloriqueo. Me abrazó, se abalanzó en mis hombros; los dedos de su mano derecha casi incendiaron mi cuello y con sus ojos cerrados, trató de que chocaran nuestros labios.
Dying, by Hakubaikou (Deviantart.com)
No habló y dejó de sonreír. Se percató que no caí en su trampa y entonces, volvió a ser la misma de siempre. Su mano izquierda, ahora fría, lentamente soltó mi diestra; previamente no sentí el momento en que se unieron. Se acarició las mejillas, sin utilizar su espejo, conocedora de que su llanto fue seco.
Pero el más falso fui yo, al fingir apatía. Me dirigí a la puerta, saqué del bolsillo las llaves y las dejé colgando en la cerradura, cuando lo que más deseaba era platicar con ella, o al menos, contar con su presencia. Quise demostrarle que pude olvidarla, pues no respondí a su afecto, pese haberla tomado de la mano.
Callé, pero sin duda aún la extraño, aún recuerdo que muchos días amanecían pensados en ella. Se fue, hacia no sé dónde, quise voltear, seguirle con la mirada y observar sus piernas y lo hermoso que luce su cabello largo. Pero me encerré en mi mundo carente de identidad, lleno de mandamientos y prohibiciones que ni yo comprendo.
Gracias por leerme... ASR
22 de julio de 2013
Demian
¿Existió Demian? Fue una duda que
me revolvió las neuronas muchos años luego de concluir la obra que hasta 1925
se le atribuía a un tal Emil Sinclair, pues su autor, el nobel Hermann Hesse,
al parecer aún no descifraba su verdadera identidad.
En muchos pasajes cuestioné la existencia de quien da nombre a esta historia: en las clases, al encontrarse de frente a Kromer y a causa de los nulos detalles de su madre durante la pubertad de Sinclair deduje que Max Demian era como un amigo imaginario, o un alter ego que Sinclair prefería ocultar.
Es en este párrafo, que corresponde al capítulo titulado El pájaro rompe el cascarón, donde más se incrementaron mis sospechas sobre la “autenticidad” del tan aclamado amigo del narrador:
“Durante todo aquel invierno viví en una tempestad interior que me es difícil describir aquí. Habituado ya a la soledad, no me pesaba, y vivía con Demian, con el gavilán simbólico y con aquella imagen de mi sueño que era mi amada y mi destino. Con ello le bastaba a mi vida, pues todo era grande y vasto y todo señalaba hacia Abraxas. Pero ninguno de estos sueños, ninguno de estos pensamientos, me obedecía; no me era posible someter a mi voluntad su emergencia ni darles a mi capricho su color. Venían y se apoderaban de mí; era dominado por ellos, era por ellos vivido”.
En muchos pasajes cuestioné la existencia de quien da nombre a esta historia: en las clases, al encontrarse de frente a Kromer y a causa de los nulos detalles de su madre durante la pubertad de Sinclair deduje que Max Demian era como un amigo imaginario, o un alter ego que Sinclair prefería ocultar.
Es en este párrafo, que corresponde al capítulo titulado El pájaro rompe el cascarón, donde más se incrementaron mis sospechas sobre la “autenticidad” del tan aclamado amigo del narrador:
“Durante todo aquel invierno viví en una tempestad interior que me es difícil describir aquí. Habituado ya a la soledad, no me pesaba, y vivía con Demian, con el gavilán simbólico y con aquella imagen de mi sueño que era mi amada y mi destino. Con ello le bastaba a mi vida, pues todo era grande y vasto y todo señalaba hacia Abraxas. Pero ninguno de estos sueños, ninguno de estos pensamientos, me obedecía; no me era posible someter a mi voluntad su emergencia ni darles a mi capricho su color. Venían y se apoderaban de mí; era dominado por ellos, era por ellos vivido”.
IMAGEN: DEVIANTART.COM
Aquella imagen del sueño me gusta
relacionarla con la protección femenina que necesitamos, sobre todo a quienes disfrutamos
de la soledad y en momentos nostálgicos la figuramos con nuestra almohada;
Sinclair decidió adjudicarle el papel de madre de Demian y no el de una
compañera amada que lo acompañara en la búsqueda de su destino.
Entiendo esta asignación como
cierto miedo a encariñarse con una mujer, de un tipo inmaduro o tímido y que
busca un objetivo distinto a lo habitual, pero sobre todo de un perfeccionista que
además desconfía de sus virtudes.
Volví a leer la obra, surgieron nuevas
cuestiones y la existencia del fiel consejero de Emil dejó de ser prioridad. Ahora
la inquietud se inclinaba sobre el principal antagonista, Kromer, y era
necesario no nada más identificarlo, sino saber cómo Demian logra separarlo de
Sinclair.
Esta composición de nombres
desarrollada durante la búsqueda de ideales en una introspección constante obliga
a Emil Sinclair a crear ambas personalidades que lo atormentan, que una
simboliza a la maldad, al pecado, y su contraparte, el camino a lo sublime, la
inteligencia y belleza interior que finalizan en amor propio.
El psicoanálisis que Hesse
utilizó en la mayoría de sus letras, separar “lo bueno” y “lo malo”, dividir la
vida en dos mundos y dejarse atrapar por los prejuicios ocasionaron que Emil no
se ubique en ninguno luego de convivir con el exterior, de platicar y querer
encariñarse con alguien distinto a sus gustos,
ideales, y metas; alguien distinto a Demian…o a la madre de éste;
entonces, en él buscamos y creamos un lado oscuro, vano, común.
Demian no derrotó a Kromer, sino
se fusionó con él. De ambos surge Abraxas, aquel Dios mitológico que equilibra
y combina el bien y el mal.
Sinclair comprendió que haber mentido para
tratar de impresionar a personas deshonradas era una falta simple y ahora su
principal tormento se debía a la frialdad de su amigo, quien idolatraba a Caín.
Entonces, tras los relatos de su
consejero, ante Emil surge un Caín anarquista, cuya desobediencia es atribuida
a la necesidad de liberarse de imposiciones sociales, religiosas y políticas,
un personaje opuesto a lo aprendido en el calor de su hogar.
“Creamos dioses y estos nos vencen”, lo mismo
que las personalidades, creamos cualidades y defectos, religiones, y sucumbimos
ante estas”.
Fue Sinclair, y no Demian, quien
intimidó a su profesor cuando éste se determinaba a cuestionarlo en clase;
también fue Sinclair quien, de niño, robó dinero de la pequeña bolsa en la que
su madre guardaba monedas, sin ser motivado por un ente malvado como Kromer.
La novela, publicada en 1919, es
un repaso nostálgico del adiós a nuestra niñez, del imaginarnos a seres
perfectos que siempre pretendimos conocer, con cualidades puras que no podemos
interpretar, y nos cansamos de esperarlos; es decir, una confusión respecto a
lo que queremos.
Es también la desilusión al notar
la simpleza de lo que se llegó a creer sagrado, de una persona congruente que
se martiriza tras recapacitar sus actos y pensamientos; interpretar los
mandamientos de acuerdo a la justificación de nuestros pecados: “por tanto,
cada uno de nosotros ha de encontrar por sí mismo lo permitido y lo prohibido”.
De este albedrío suele brotar el arte,
pero es más habitual que ocurra lo que en términos legales llamamos delitos.
Además surge el cuestionamiento de las religiones -todas-, que juegan un papel
en nuestra sociedad superior y prioritario a la política, y en consecuencia
aparecen sentimientos como el odio, la envidia, que suelen derivar en guerras y
conflictos sociales.
Y es que cada uno de nuestros
dioses son distintos, incluso en las ramas protestantes, y lejanos a Abraxas,
la conformación de un auténtico individuo humano, de la magia blanca, que consiste
en dominarse a sí mismo.
En vez de criticar a Caín, ¿no es
justo preguntarse si realmente Dios nos pediría algo “nuestro” sólo para
demostrar que lo amamos? ¿No es él quien ha creado todo y quien decide hasta
cuándo estaremos con nuestros seres queridos?
Hermann Hesse participó en la
guerra y el justificar su ideal pudiera reflejarse en el final de la obra,
donde incluso se mencionan las diferencias políticas de Alemania, país donde nació Hesse, con Rusia y Japón ,
principalmente a causa del comunismo que se predicaba en Europa, alrededor de
1920.
Una bellísima lectura que nos
enseña las dudas de elegir un camino adecuado, de enamorarse de la mujer que
consideramos ideal.
¿Y cómo es esa bella mujer que
buscamos? Muchas veces no lo sabemos, sólo queremos lo distinto y por miedo a
equivocarnos, a cometer los mismos errores de quienes consideramos inferiores o
en mejor caso, corrientes, nos encerramos en nuestras ideas y creamos a
nuestros propios amigos, a quienes les adjudicamos cualidades que no podemos
desarrollar; y los defectos, que hasta al final tenemos el valor de aceptarlos,
se los atribuimos a esa gente simple, llana, “perteneciente a otro mundo”, al
grado de ahora considerarlos nuestros enemigos o seres que nos incitan al
camino oscuro.
Concluiré con la frase que da
inicio a la que 10 años y no sé cuántos libros después sigue siendo mi historia
preferida:
“Quería tan sólo intentar vivir
aquello que tendía a brotar espontáneamente de mí. ¿Por qué habría de serme tan difícil?”
Hermann Hesse – Demian (1919)
FRASES:
“Hay que saber encerrarse
completamente en uno mismo, como una tortuga”.
“Fuese de mí lo que fuese, me
sentía ya feliz de saber en el mundo a aquella mujer, beber su voz y respirar
su presencia. Lo que para mí fuera no
importaba: madre, amante o diosa. Me bastaba saberla viva y que mi camino
avanzase cercano al suyo”.
“El verdadero oficio de cada uno
era tan sólo llegar a sí mismo. Luego podría terminar en poeta o en loco, en
profeta o en criminal”.
“Aquel que verdaderamente no
quiere más que su destino no tiene ya semejantes y se alza solitario sobre la
tierra”.
“No creo que vea usted hombres en
todos los bípedos que van por esas calles, simplemente porque andan erectos y
llevan en sí nueve meses a sus crías”.
“Creamos dioses y luchamos con
ellos, y ellos nos bendicen”.
Gracias por leerme... ASR
21 de julio de 2013
NAGASAKI
No es correcto cambiarle el título a los libros. Quizá sí a las películas de idiomas complejos y poco conocidos, o a las hollywoodenses de nombre absurdo, pero no a los libros.
Recién leí "La Intrusa", de Eric Faye, obra escrita apenas en el 2008...si digo apenas es porque hablando cronológicamente, mi escritor preferido más joven es Albert Camus, quien falleció en 1960.No es fácil decidir un título; no lo es un encabezado ideal para una nota de tiempo real, mucho menos debe serlo en una pintura, fotografía, un filme y ni qué decir un cuento o novela. El autor tiene sus motivos, él profundiza, siente e impacta mejor que nadie el principal significado que quiere darle a sus letras.
Este relato que internacionalizó a Faye es corto, simple. No debí invertir más de cuatro horas en repasarlo -divididas en sesiones de camión y breves lapsos de poco trabajo en la oficina, en apenas tres días-.
Seré honesto: por momentos me aburrió y me arrepentí de haber pagado 190 pesos (Demian $25, Los Miserables $110), me acusé de inepto por guiarme a través de recomendaciones absurdas y hasta me sentí un lector "wanna be" de bestsellers, como muchos hipsters de todas las edades que abundan en Avenida Chapultepec y juegan a ser intelectuales, o esas señoras adineradas menopáusicas subyugadas por las 50 Sombras de Gray, y que también abundan en Avenida Chapultepec.
Total, noté mucho la frase "...quiero decir que...", lo que me recordó a "El Coleccionista", leída apenas un par de meses, en la cual se repetía a cada rato.
Pero aquí Shimura Kobo, quien también es solitario y de nulos impulsos y deseos, parece tener respeto hacia los demás, sabe interpretar sus sentimientos y tragarse sus fracasos y locuras, sin esparcir veneno ni sintiéndose víctima de todo el mundo. De igual manera, pudiera decirse que está dividido en dos partes, en este caso el hospedador y la intrusa.
Y es que esta palabra, "Intrusa", es mucho más ideal para contar la historia de una mujer que ingresa sin permiso al domicilio de un cincuentón soltero, quien tarda más de un año en percatarse de este delito, que "Nagasaki", aquella palabra que parece incompleta, pues en todos lados suele escucharse antes de "Hiroshima y..."
Pudiera tener sentido el cambio. Un relato en el que como escenarios fungen la casa y oficina de un hombre maduro fracasado, sería muy poco para atribuirle el título de una ciudad cumbre en la historia universal bélica.
Sin embargo, como buena obra, es el final el que nos impacta y conmueve, por lo que la inversión económica dejó de preocuparme.
La semblanza de una mujer, también cincuentona, que ingresa sin permiso y a escondidas a la casa donde vivió por ocho años y que abandonó a los 16 luego de que sus padres murieran tras "el desprendimiento de tierras por una tempestad", un percance común que afecta a aquella ciudad del imperio del lejano oriente, donde cada uno de sus pueblos debe tener crónicas en relevancia a terremotos o catástrofes de esta clase.
Observar por la ventana el Monte Inasa y la bahía, asomarse un poco a la izquierda para divisar la iglesia de Oura, en la que ella fue bautizada; una señora sin intereses, que a los 20 años, llena de odio antiamericano, ingresa al Ejército Rojo Unificado para después ocultarse en otra identidad y disiparse en el anonimato.
"Es extraño: esos barrios católicos, arrasados por la bomba de un país cristiano...hay tan pocos cristianos en Japón", concluye la mujer de quien sólo se dice que es de apellido corriente, la intrusa, en su carta de agradecimiento que le escribe a Shimura, quien se comportó con mesura y consideración durante el juicio.
La soledad en los protagonistas, ambos adultos mayores, se desenvuelven durante la severa crisis económica mundial que se desató en 2008, quizá pudiera describirnos cómo son los personajes contemporáneos típicos de Nagasaki, o al menos cómo los percibe este autor francés encariñado con Japón: “-pero supongo que conoce las alturas de la ciudad tan bien como yo-, en medio de un paisaje de cementerios y templos anclados en el tiempo".
¿No es Nagasaki un panteón anclado en el tiempo? ¿Durante cuánto tiempo dejará de ser recordada como la ciudad japonesa en que se arrojó la segunda bomba nuclear (no recuerdo si fue “Little Boy” o “Fat Man”)?
¿No coincide la descripción de éstos personajes con aquel lamentable suceso? ¿Qué causa motiva a una sociedad a fabricar robots que cuidarán a los ancianos, quienes se multiplican década tras década y cada vez hay menos gente interesada en cuidarlos?
A Shimura le enfurece saber que ingresaron a su cocina y bebían de su yogurt, el ser víctima de allanamiento de morada y comprobarlo por medio de la tecnología, descubrir que por más de un año no dormía solo en casa y ver su realidad, sin esposa ni hijos, y una bochornosa rutina que ejercía día a día.
"Te ves arrojada a los márgenes de la sociedad, y ¡pobres de los solteros sin familia!... "Insulso, sin ningún atractivo especial. Un hombre decente. Cientos de personas, en todas las ciudades, tienen ese rostro intercambiable".
Son las frases que quizá mejor describen a cada uno de los personajes. No veo motivos en cambiar el título, que sin duda es mucho más llamativo y genera más interés en cuando a la decisión de adquirirlo.
¿Por qué Nagasaki fue sustituido por La Intrusa? Quiero pensar que se debe a una decisión mercadológica, y no que el traductor, o director editorial, haya considerado insuficiente la trama desarrollada en la novela para titularla así de simple.
FRASES:
"Eran unos ojos vacíos y cansados, que posaron en mí inequívocamente".
"Eran unos ojos vacíos y cansados, que posaron en mí inequívocamente".
"La idea de sentido fue inventada por la humanidad para poner un bálsamo a sus angustias".
"Bienaventurados los amnésicos, porque el pasado es dolor"
Gracias por leerme... ASR
10 de julio de 2013
Me sentí 10 años menor
El pasado
domingo 7 de julio no correspondió a este 2013...no al menos para mí.
El aire frío y
el cielo gris nublado matutino evocaban a la Perla Tapatía que conocí en mi
infancia, durante el primer lustro de la década de los 90, cuando el sofocante
sol rara vez se presentaba.Tras mi acostumbrado recorrido ciclista dominical, en el que observé la nueva camiseta de las Chivas y pensé en comprarla, decidí cortar el abundante pasto que cubre a un pino plantado en la banqueta, justo en la entrada de mi casa, el cual acumulaba toda clase de basura.
Afuera estaban
dos viejos conocidos, mi vecino y quien fuera su compañero -y quizá mejor
amigo- en la secundaria, a quienes supero en edad dos años.
Mientras
escuchaban no recuerdo qué canciones, me invitaron a jugar una cascarita. Para
entonces ya calentaban tocando el balón y de repente, debajo de un carro, justo
en una llanta trasera, vimos una rata.
La historia de
cómo la perseguimos, matamos y sepultamos la omitiré y quizá la cuente después
porque durante mi labor de jardinería sucedió algo más asqueroso.
Con las tijeras
corté una bolsa escondida en el ya amarillo pasto, la cual contenía miados, muy
probable de alguno de los tianguistas que se instalan los viernes en mi colonia
y que estacionan sus carros afuera de mi casa.
Y es que precisamente en ese día, desde más o menos
cinco semanas, aparecen múltiples bolsas amarillas en mi pequeño jardín.
Este
desagradable incidente me hizo recordar una breve etapa de mi niñez, cuando
atrapaba renacuajos de los charcos, o cuando con alcohol quemaba las heces
fecales.
Una vez lavadas
las manos hasta con cloro y terminada la labor de limpieza del área verde,
jugamos "centros".
Este acto
consiste en elegir una casa o portón como portería, la cual es custodiada por
uno de nosotros; uno más envía servicios emulando un tiro de esquina o tiro
libre indirecto y el resto remata. Quien anote reemplaza al portero, quien a la
vez suplirá a quien mandaba los centros y éste último se vuelve un rematador
más.
Desde que
regresé a Guadalajara, a mediados de junio del 2000, y hasta que terminé la
preparatoria, seis años después, era costumbre jugar de este modo previo a las
retas que realizábamos casi siempre entre nosotros mismos.
Sucedía por lo
general en las tardes, después de las 6:00, y en fines de semana o vacaciones
en horario indeterminado, que podrían ser las 8:00 am o en plena medianoche.
El aviso para
salir era simple: un silbido y rara vez usábamos los timbres. No existían las
redes sociales y hasta 2004 ninguno llegó a tener celular.
Tuvimos muchos problemas a causa de que golpeábamos puertas y personas, despertábamos bebés o maltratábamos vehículos o plantas, o simplemente porque a determinada gente amargada les incomodaba cómo convertíamos la cuadra en el mismísimo Estadio Jalisco.
Me convertí en adulto, decidí irme a Ocotlán y aunque mis piernas se "entiesaron", los días que regresaba a Guadalajara solía jugar en algunas ocasiones. Con el paso de los años algunos niños han emulado nuestro juego, aunque no he visto que alcancen nuestras hazañas.
Y este domingo fue desastroso, pero divertido. El tiempo nos ha mermado a todos, incluso a los más pequeños, y con nuevos amigos se repitieron las retas, en las que anoté la mitad de los goles y terminé tres veces más cansado de lo que era habitual en mi época dorada.Al concluir les recordé que la Virgen de Zapopan recorría nuestro barrio y me pareció oportuno ir a observar cómo se encendía el castillo y jugar futbolitos. Acordamos ir a las 9, después de que cada quien se bañara.
Luego de comer y arreglarme, encendí mi laptop para jugar ajedrez y cuando no encontraba la forma de proteger a mi reina sonó el timbre. Así fue como me avisaron que estaban listos. No hubo mensajes telefónicos ni publicaciones en el muro del Facebook, como habitualmente sucede en estos tiempos.
No recuerdo cuántos ni quienes fuimos, pero ya no estaba el supuesto mejor amigo secundariano de mi vecino, y sí al menos dos compas -para mí desconocidos- de su hermano menor, además de dos buenas amistades que trato desde hace un año.
Solía ser común ir a San Onofre de noche con mis amigos a comprar nieve de garrafa, discos o películas VHS piratas y no recuerdo cuándo había sido la última vez. Quizá en 2007, o tal vez mucho antes, pero fue hermoso que se repitiera.
Pensé en comprar fritangas, una paleta o tal vez unos modernos tostilocos, que aparte de los tostitos (aplica la redundancia) contienen salchicha, pepino y creo que jícama, aunque consideré oportuno no hacerlo, no nada más para ahorrar o invertir ese dinero en algo productivo, como el nuevo jersey del Rebaño Sagrado, sino esta vez para evitar una posible náusea, de esas que últimamente seguido se me presentan luego de ingerir chatarra.
En el recorrido de la feria nos encontramos a varios amigos que frecuento. Mientras el castillo ardía recordé alegres momentos con quienes me acompañaban y me fue grato observar a una señora que bebía alcohol adentro del templo, justo en la bardita del barandal de la entrada lateral.
Jugamos futbolitos y esta vez ni siquiera intentamos hacer trampa, en específico, atrapar la pelota justo cuando entra en el pequeño cuadro de anotación y evitar que se vaya abajo del tablero, como sucedía en nuestras partidas anteriores e incluso nos emocionaba que el encargado nos sorprendiera.
Al regresar, fuimos a cenar hamburguesas y afuera de nuestra calle platicamos un rato, ya nada más mi vecino y su hermano menor.
Con las piernas adormecidas me despedí con toda la intención de no acostarme hasta que arreglara la ropa que llevaría al trabajo.
Por eso este domingo debió pertenecer al 2003, al 2000 o tal vez 1982, pero no 2013, debido a que me sentí, por lo menos, 10 años menor.Regresé ya muy noche a mi casa. Alisté los pantalones, camisas y plancha. Además volví a prender la computadora para escuchar música y ver las novedades en Twitter, pero para ese entonces el reloj indicaba las 12:17 a.m., o sea, que ya era lunes, 8 de julio de 2013.
Gracias por leerme... ASR
30 de junio de 2013
Consolida su cinturón y exige pelea estelar
Para Gennady Golovkin no existen los rounds de estudio y el MGM Grand de Mashantucket, Connecticut, fue testigo de ello.
El cada vez más temido campeón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) destrozó en tres asaltos al británico Matthew Macklin (29-5), a quien desde el inicio del combate le mostró cuál sería su estrategia para retener por séptima ocasión el título: una ráfaga que incluía toda clase de golpes.
Fue un poderosísimo gancho de izquierda al hígado que Golovkin le aplicó al púgil europeo, quien ya no se levantó y así el réferi decretó el final del duelo en el que nunca tuvo alguna oportunidad de lucir esa clase y resistencia que mostró en marzo de 2012, cuando puso en aprietos a Sergio "Maravilla" Martínez, a quien mandó a la lona antes de que le detuvieran el combate, o en junio de 2011, cuando en Alemania muchos consideraron que le ganó al local Felix Sturm, que al final los jueces calificaron con una decisión dividida en su contra.
Con cortes en ambas y cejas y ojo izquierdo, inflamaciones en su rostro cubierto de sangre, el retador tardó un par de minutos en recuperar el aire y ponerse de pie, y ahora acumula un saldo negativo de una sola pelea ganada de sus últimas cuatro, cuando en septiembre de 2012 noqueó en el primer round al canadiense Joachim Alcine.
Mientras que el también conocido como "Triple G" o "GGG", de 31 años y quien fuera sparring del popular "Saúl" Canelo Álvarez, ahora posee un récord invicto de 27 peleas, de las cuales 24 han sido por la vía rápida, sumó su tercer nocaut del año en el mismo número de exhibiciones y exige una inmediata pelea estelar contra Peter Quillin o Julio César Chávez Jr.
De resultar vencedor, el próximo año buscará disputar su anhelada unificación ante el argentino "Maravilla" Martínez -quien estará en rehabilitación lo que resta del 2013- y consagrarse como el rey de los pesos medianos.
Gracias por leerme... ASR
El cada vez más temido campeón mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) destrozó en tres asaltos al británico Matthew Macklin (29-5), a quien desde el inicio del combate le mostró cuál sería su estrategia para retener por séptima ocasión el título: una ráfaga que incluía toda clase de golpes.
Cuando estaba por concluir el primer episodio, un recto derecho se estrelló en el mentón de Macklin, quien no besó la lona a causa de que su humanidad se apoyó en las cuerdas, y en cuanto sonó el aviso de los 10 segundos, el kazajo decidió guardar su ya encendido arsenal para el siguiente capítulo.
FOTO:MMANIA.COM
Tras dos asfixiantes rounds donde apenas pudo lanzar el jab y mantenerse a distancia mediante una buena preparación de piernas, Macklin dejó de esperar un descuido de su rival y supo que la única posibilidad de arrebatarle el cinturón era intercambiar golpes, acto en el que sólo pudo participar durante un minuto 22 segundos.
Con cortes en ambas y cejas y ojo izquierdo, inflamaciones en su rostro cubierto de sangre, el retador tardó un par de minutos en recuperar el aire y ponerse de pie, y ahora acumula un saldo negativo de una sola pelea ganada de sus últimas cuatro, cuando en septiembre de 2012 noqueó en el primer round al canadiense Joachim Alcine.
FOTO: YAHOO.COM
Mientras que el también conocido como "Triple G" o "GGG", de 31 años y quien fuera sparring del popular "Saúl" Canelo Álvarez, ahora posee un récord invicto de 27 peleas, de las cuales 24 han sido por la vía rápida, sumó su tercer nocaut del año en el mismo número de exhibiciones y exige una inmediata pelea estelar contra Peter Quillin o Julio César Chávez Jr.
De resultar vencedor, el próximo año buscará disputar su anhelada unificación ante el argentino "Maravilla" Martínez -quien estará en rehabilitación lo que resta del 2013- y consagrarse como el rey de los pesos medianos.
28 de junio de 2013
IMAGEN:HBO.COM
Subió dos divisiones y obtuvo una victoria contundente
contra un rival 10 años mayor que él para conseguir su tercer título en
distintas categorías…y sin embargo, la noche del 22 de junio salió del Barclays
Center de Brooklyn, NY, con más críticas que halagos.
Adrien “The Problem” Broner, de 23 años, quien para muchos
será la próxima súper estrella del boxeo, no convenció ante Paul Malignaggi y
aunque obtuvo el cinturón welter del CMB en una controversial división dividida,
pese a su formidable potencia y resistencia mostró que aún está lejos de Floyd
Mayweather Jr., a quien imita tanto arriba como abajo del ring.
Y es que justo cuando el “Money” empieza a moderar su
fanfarronería, su devoto número 1
muestra más arrogancia y marrullerías, al grado de hacerlo lucir como una
persona sencilla.
Aunque pocos boxeadores a tan temprana edad han logrado
adjudicarse la tripleta de títulos, de esta “hazaña” se recordará más la patada
que Broner le propinó a “Paulie” en el tercer round, así como la gallardía de
éste, además de diversos golpes bajos que el réferi se conformó con llamarle la
atención y no castigarlo.
Malignaggi, quien sufrió su quinta derrota y esta última en
su casa, estaba catalogado como uno de los campeones más frágiles (apenas 7
nocauts en 32 victorias) y su única victoria relevante fue en Ucrania, ante
Vyacheslav Senchenko, en abril de 2012.
Aunque seis meses después el joven mexicano Pablo César Cano
lo hizo ver mal en un polémico fallo dividido, pues en el penúltimo round la
campana lo salvó de ser noqueado; además perdió sus principales combates ante
Miguel Ángel Cotto, Amir Khan y Ricky Hatton.
El de Cincinnati, Ohio, mencionó que intentará conseguir su
cuarto título en súper ligero, donde la lógica indica que buscará a campeones
accesibles como el ruso Khabib
Allakhverdiev , un recién derrotado Lamont Peterson o el pampero interino Diego
Gabriel Chaves, y difícilmente se medirá ante el cañonero pampero Lucas
Matthysse o Danny García.
Además sus manejadores evitan a toda costa una defensa
obligatoria en welter ante el poderosísimo prospecto Keith Turman, retador
obligatorio al título recién obtenido.
Lo preocupante para Broner es que su boca y sucio boxeo
parecen pasar inadvertidos tanto para patrocinadores como para el público, que
muy probablemente no quiera pagar un PPV por
verlo perder, pues carece de la imagen y habilidad lucrativa del
“Money”, quien desde que salió de la cárcel luce más sereno, al menos en las
conferencias de prensa a la hora de dirigirse y encarar a sus rivales.
No está de más recordar que en 2011 cuando enfrentó a Daniel
Ponce de León, a 10 rounds, muchos expertos vieron perder a “The Problem”, a
quien los tres jueces favorecieron en aquella ocasión; en este último combate
donde tampoco logró ganar por la vía rápida, un colegiado tuvo a su favor al
ítalo-americano 113-115.
Broner aún está lejos
del top 10 de los libra por libra y deberá perfeccionar su ya bien trabajada
técnica depurada y a la vez mesurar su lengua,
pues todo apunta a que los zapatos de Mayweather le quedan grandes y en este
momento, el ser una copia pirata es el principal problema en su corta y
controvertida carrera.
Gracias por leerme... ASR
24 de junio de 2013
Me habría gustado conocer a John Kenneth Turner
El gran cronista de Torreón, Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón”, en su columna Mirador suele empezar sus relatos con la frase “Me habría gustado conocer a…” y menciona a actrices, poetas, hombres galantes, entre otros personajes.
Pues bien, a mí me habría gustado conocer a John Kenneth Turner, periodista estadounidense que se interesó por las injusticias que acontecieron en México durante el ocaso del Porfiriato y de cierta manera predijo la llamada Revolución.
De ideas socialistas que en esa época florecían principalmente en el oriente de Europa, recorrió nuestro país desde Chihuahua hasta la península de Yucatán para conocer las condiciones en que laboraban los indígenas, obreros y siervos.
Testigo de barbaridades como la esclavitud en las haciendas del sureste, secuestro a integrantes de clubes liberales, censura a los pocos periódicos que divulgaban las atrocidades del dictador oaxaqueño, Turner narró sus viajes que realizó a México luego de conocer a Lázaro Gutiérrez de Lara y Ricardo Flores Magón, quienes estaban en la cárcel a causa de revelarse continuamente.
En sus letras, los habitantes norteamericanos (autoridades y empresarios ya las conocían) y europeos se familiarizaron con palabras como “ley fuga”, “tiendas de raya”, “mátalos en caliente” y “servicio forzado por deudas”, indispensables para describir el real panorama mexicano, muy distante de las fantasías que solían pregonar los múltiples aduladores de Porfirio Díaz.
Asimismo, criticó y corroboró la intervención y complicidad de William Taft (Presidente de EU de 1909 a 1913) en múltiples crímenes de su homólogo azteca, ganándose a su vez la antipatía del Gobierno estadounidense, que predicaba ejercer la libertad de prensa.
Interesante sería compartir e intercambiar ideas con Turner, quien decía “simpatizar con lo que representa Emiliano Zapata, mas no con lo que es él en sí; al General Francisco Villa lo calificó como un hombre sin escrúpulos y un dictador en potencia, al describirlo en dos palabras: robo y terror” . (1)
Le presumiría que estudié periodismo, aunque no he podido establecerme como reportero en algún medio, y que de niño viví en Mérida, ciudad a la que aún se le sigue llamando “la blanca”, que sigue teniendo gente de cara y voz graciosa y un suelo exageradamente duro, en el cual es imposible cavar un agujero mayor a los 20 centímetros sin la ayuda de herramienta adecuada.
¿Le habrán gustado los corridos revolucionarios? ¿Qué pensaría de que en el amanecer del Siglo 21, México es el principal país exportador de drogas, y su nación, EU, quien más las consume?
De haber sido periodista en esta época, ¿en cuál periódico le habría gustado escribir? ¿o preferiría ser reportero de TV o radiolocutor, o peor aún, bloggero o tuitstar?
Me habría gustado compartirle que “el llorón de Icamole”, como llamaban a Díaz sus enemigos(2), mitificó una fecha, el 5 de Mayo, que con lo siglos ha perdido costumbre en México pese a que se nos recuerde en los billetes de 500 pesos, pues él era allegado a Ignacio Zaragoza y enaltecer al general oriundo de Texas era también engrandecer su nombre.
De ahí que Don Porfirio año tras año visitara su tumba y bendijera a la Batalla de Puebla, cuya autenticidad sigue siendo cuestionada en este nuevo milenio.
Según datos, Turner fue editor de deportes en sus primeros cargos periodísticos. Le hablaría del boxeo, por ejemplo, de Daniel Ponce de León, un púgil de sangre tarahumara, muy similar a los yaquis, a quienes se refería de manera admirable por su valentía. Seguro que la bravura que él veía en los mexicanos la corrobaría en los más de 130 campeones que hemos tenido en la disciplina de los guantes.De ahí que Don Porfirio año tras año visitara su tumba y bendijera a la Batalla de Puebla, cuya autenticidad sigue siendo cuestionada en este nuevo milenio.
También compararía las prácticas de tortura, de desmembrar y decapitar que utilizaban los federales y Pancho Villa, con las que actualmente aplican los Zetas y demás organizaciones criminales a sus enemigos, cuyo principal fin es atemorizar a la sociedad civil, tal cual pasaba hace 100 años.
Se dice que murió angustiado, decepcionado con el acontecer revolucionario que se desató del Río Bravo hacia el sur entre 1911 y 1919, principalmente, que fue muy distante a lo que él imaginó y apoyó con grandes esperanzas. Incluso en sus últimos relatos se ocupó de Karl Marx.Pienso que más rabia le daría saber que el partido político revolucionario, surgido al concluir las cruentas y traidoras batallas, rigió y duplicó el mandato de Díaz; y peor aún, que recién regresó tras un asfixiante e inútil respiro de 12 años.
Me habría gustado conocer a John K. Turner, a quien el pueblo mexicano poco o nada le ha agradecido lo mucho que hizo en los suelos maya, azteca y yaqui; el simple reportero que aportó y se ocupó más de los asuntos de nuestra nación que ilustres como Justo Sierra, Jesús Urueta, Luis Urbina, entre otros muchos de menor peso que adornar nuestros parques con sus bustos y dan nombre a avenidas y escuelas.
FOTO: ARCHIVO GOOGLE
Nació en Portland, Oregon, el 5 de abril de 1879; sobre su muerte, existen referencias que indican que fue en julio de 1947, otras en agosto 1948.
Escribió en el Stockton Saturday Night, Fresno Daily Democrat, Portland Journay, Los Angeles Herald, entre otros.
Sus primeras investigaciones del México Bárbaro se publicaron en el Angeles Express, después en el Apple To Reason y el American Maganize.
El libro que reúne todos los artículos fue publicado por primera vez a finales de 1910 por la casa Cassell and Company, de Inglaterra, y en febrero de 1911 por el editoria C. H. Kerr, de Chicago, y fue hasta 1955 cuando se tradujeron a nuestro idioma.
Referencias:
1.- Novedad Editoral, John Kenneth Turner, el periodista incómodo, de Jesús Ramírez Cuevas publicada el 4 de diciembre de 2005 en el periódico La Jornada, donde se cita a la obra (John Kenneth Turner. Periodista de México. Eugenia Meyer. Editorial ERA, Facultad de Filosofía y Letras, UNAM. México, 2005).
2. - México Bárbaro, John Kenneth Turner, pág 268. Editorial EMU, 2013.
3. - http://paulkarlmoeller.wordpress.com/article/biografia-de-john-kenneth-turner-3pj5r6n3uurvd-7/
Gracias por leerme... ASR
2 de junio de 2013
Se avecina la pelea de la década
Pareciera una decisión precipitada al considerar que apenas será la segunda de seis contiendas que el “Money” firmó con Showtime y que Álvarez tiene 22 años, y a la vez tardía, pues éste último es campeón desde marzo de 2011.
La sorprendente noticia la publicó el considerado mejor libra por libra desde su regreso en 2009 en su página oficial de Twitter, donde se jactó de ofrecerle al público lo que pide, pelear con “Canelo”, el boxeador mexicano más taquillero y polémico, a quien ciertos medios lo consideraron como una de las máximas figuras del boxeo antes de ser campeón y contra con experiencia.
Lo cierto es que muchos aficionados –así promotores y periodistas de quinta que hoy lo envidian- ya veían al carismático pelirrojo con las condiciones suficientes para trascender y consagrarse como ídolo, mismas que se fueron mermando al tiempo que se convirtió en una estrella del Canal de las Estrellas y lucía ante rivales fáciles, de peso menor o muy veteranos, aspectos que disgustan a los fieles y constantes fanáticos del boxeo nacional.
Pactado a 152 libras, este evento tiene amplias posibilidades de superar el récord de PPV que se registró en 2007, cuando el propio Mayweather Jr. derrotó en una apretada decisión dividida a Oscar De la Hoya, quien ahora funge como representante del tapatío.
Bajar dos libras en apariencia no es gran problema, pero esta petición sin duda es parte de la estrategia de combate del controvertido estadounidense, quien en un principio pedía que se combatiera en el límite del peso wélter, 147, para aprovechar la cuestionada preparación cardiovascular del pupilo del “Chepo” Reynoso.
Será en el festejo patrio, donde quien
suele figurar es "Money" en lugar de púgiles mexicanos, cuando se
lleve a cabo, si no surgen problemas de porcentajes de PPV, requisitos de
antidoping o la demanda que enfrenta Álvarez en Miami.
“Canelo”
demostró en abril no achicarse ante escenarios y rivales de primer nivel al
derrotar a Austin Trout en el Aladome, Texas, aunque jamás ha enfrentado a un
experimentado y con cualidades superlativas como Floyd. Las apuestas están 2.6
a 1 a favor del afroamericano, y Canelo tendrá poco que perder y toda una gloria
por consagrar.
Gracias por leerme... ASR
1 de junio de 2013
El Coleccionista, de John Fowles
Escribiré sobre un libro que leí la semana anterior y me dejó impactado, con muchas ideas y que de cierto modo aprecio mi libertad desde que lo leí...y mi bosquejo de hoy inicia así...
Están juntos, en la oscuridad, aislados de la gran ciudad. Maniatada, con la boca y los ojos vendados, ella extraña la luz del sol, contemplar a las personas y cumplir sus metas, mientras que él se limita a mirarla.
Están juntos, en la oscuridad, aislados de la gran ciudad. Maniatada, con la boca y los ojos vendados, ella extraña la luz del sol, contemplar a las personas y cumplir sus metas, mientras que él se limita a mirarla.
El coleccionista es un joven trastornado que
caza mariposas, obsesionado de una bella estudiante de arte, a quien espía.
Luego de juntar una importante cantidad de dinero a base de apuestas, decide
secuestrarla.
Entonces Miranda se convierte en un simple
lepidóptero más de su colección, encarcelada en un sótano sólo para ser
contemplada, exhibida ante la mirada de un sujeto con problemas mentales, un desquiciado
envidioso, que actúa como un niño que adquiere un juguete con el fin de
ocasionar la envidia de los demás, pese a tener un contacto nulo con la
sociedad.
En esta obra de suspenso, dividida en
cuatro partes y donde los hechos se narran bajo la perspectiva del custodio y
el cautivo, conocemos el interior de un psicótico, su actitud defensiva en la
que justifica sus crímenes sintiéndose siempre ofendido, sus deseos
indefinidos, una persona incapaz de descifrar y superar sus problemas, y en
contraparte los sueños, ideologías, actitudes confusas de una joven mujer
ansiosa por plasmar su talento. Desesperada por recuperar su libertad, Miranda intenta relacionarse con Frederick (así se llama el loco) al grado de actuar como si conviviera con G.P., un pintor frustrado de quien acepta estar enamorada ante el agonizante panorama que vive.
Pero hablar con Frederick y hacerlo con los muros que la encierran es lo mismo; criado por sus tíos maternos (su padre murió cuando él tenía 2 años mientras que su madre huyó al instante), en su infancia no hay antecedentes de amistad y detesta con quienes convive.
IMAGEN: Portada de la obra traducida por Sexto Piso
Él no entiende, el arte no produce efectos en su ser y comprender los sentimientos humanos no está en su ADN; cree que todos son insectos dignos de ser exhibidos. Sólo recuerda con aprecio a su tío Dick, quien lo llevaba a pescar cuando era niño.
Luego de destruir a su víctima, tiene leves nociones de remordimiento que su ya mencionada actitud autodefensiva bloquea. Sin embargo, piensa que su compilación de “mariposas” aún puede aumentar y no modifica su comportamiento.
En la historia, desarrollada en los alrededores de Londres y escrita en 1963, se dibuja la perspectiva artística, psicológica y social de la población inglesa de los 60, la cual aún padecía los efectos posteriores a la Segunda Guerra Mundial. También sobresale la repulsión hacia las clases económicas altas de ambos protagonistas.
El macabro final nos deja con un amargo sabor de boca, donde todo parece indicar que el verdadero terror, las hazañas del despiadado psicópata, apenas comenzarán.
FRASES:
"Esas sencillas dos palabras, dichas y sentidas: 'te quiero', palabras desesperanzadas, las dijo como si dijera 'tengo cáncer'"
"La belleza puede llegar a confundir a
las personas, uno deja de saber qué es lo que quiere hacer, qué es lo que se
debería hacer" J. Fowles
"A menudo lo que traiciona a las
personas, más que lo que dicen, es su manera de decirlo", John Fowles - El
Coleccionista
"Sé que está pasado de moda decir que
amas a una mujer, y no había sido mi intención decírselo de esa forma"
John Fowles - El Coleccionista
Gracias por leerme... ASR
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